Tiene un poco de sol en su sonrisa

Hay un lugar al que me voy de vez en cuando, pero es que el viene y me dice que me quiere, me da una caricia, y se vuelve naturaleza esencial para mi bienestar.

El lugar que era solo mío, ahora es de los dos. Estaba acostumbrada al sonido de las hojas de los árboles, al rayo de Sol en mi cara por las mañanas. Y ahora se me hace costumbre, y que hermosa es. Amanecer ya llena de amor y con un sol que no solo me ilumina, me da calor.

Hay poemas que no tienen métrica, y es que me urgía volver a escribir, tenía tantas emociones mezcladas en el alma que se me vienen mil pensamientos, y los plasmo en mi piel, porque a veces las palabras son duras y no se aflojan. No acompañan el movimiento de una mano, la suavidad de un beso.

Voy y vengo por un camino de primavera, con brisa de otoño y aroma de verano. No puedo estar sentada en un lugar sin querer estar a tu lado.

Los domingos se hicieron martes y los martes, viernes. Es bailar en tu ropa y sentirme acomodada en un abrazo de media tarde.

Hay un lugar al que me fui cuando encontré la respuesta que busqué. Es que la dejé de buscar y apareció sola. Cómo una notificación fresca de hace unas horas.

Es que en este mundo tan turbulento, mentiroso, lleno de filtros y con lunas de mentira, uno deja un poco de creer. Y cuando suelta la idea, ella misma viene como un boomerang con todas las ecuaciones resueltas.

Hay un lugar al que me fui, y ya no quiero volver.

Me quedo acá.

Tortuga Rosada