Elevé mis brazos usando un poco de la técnica que aprendí en mis clases de Ballet y lentamente estiré mis brazos al cielo, respiré profundo y un aroma a jazmín me mimo la cara.
Que hermoso es sentir la primavera del alma viva.
Un segundo en mi, dos y tres.
¿Estoy dónde siempre quise estar? Esto nunca lo imaginé.
Lo hermoso de no idealizar situaciones, personas… no tener miedo, ir.
Me da la chance, la hermosa oportunidad de sorprenderme maravillada con una luna que sale gigante como un tesoro dorado en el horizonte, enmarcado por un arroyo casual, y las risas de fondo que decoran mi paz.
Amo este momento, gracias.


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