Siento, vivo & luego escribo.


Amanecimos.

Cada paso es una nueva emoción, un resultado de cada movimiento involucrado. Son brisas y caricias que acompañan al sol mientras cierro los ojos y me siento.

Siempre estuve convencida de que el mundo, mi mundo, estaba esperándome. Pero las emociones no esperan, las miradas no se esconden. He caminado por muchos cielos, quise mover muchas montañas, caminé encima de mi misma para llegar… pero claro, ya había llegado, siempre llegamos.

Me acompañó una melodía de invierno cuando desperté que decoró mi habitación. Me moví con el movimiento. La ondulación de mis caricias eran tan suaves que por momentos no parecían avanzar.

Un atardecer que se volvió eterno en un segundo, veo amor en cada instante, lo respiro y lo dejo ir.

Quiero bailar siempre entre mis raíces, quiero decorar la casa con todos mis momentos.

Abrir las ventanas, que las almas naveguen en mi alma y las risas entre los rayos de sol que se invitan a pasear.

Quiero siempre estar aquí, viva. Latiendo.

Amaneceremos siempre que permitamos al sol venir a casa.

Soy, siento y escribo.

Tortuga Rosada.