Conectados.

Siempre creí que todo está conectado. Que aunque las cosas caen por su propio peso, hay un ritmo invisible que lo guía todo.

Y sin embargo… nunca había sentido tan claramente la belleza de estar viva como ahora.

Descubrimos que podemos ser felices con lo que creemos tener… hasta que entendemos que, en realidad, no poseemos nada. Esta vida —esta chispa fugaz ✨— es apenas una entre miles, entrelazada con otras que ni imaginamos. Y nuestra existencia… solo es, porque alguien, algo, en algún lugar, la percibe.

Y en ese instante, todo cobra sentido. Porque sin oscuridad, ¿cómo sabríamos de la luz? Sin el golpe, ¿cómo comprender el dolor que nos transforma?

Pero… ¿qué pasa cuando ya no necesitamos más oscuridad para ver? ¿Cuando el dolor ya no es la puerta del aprendizaje?

¿Qué pasa cuando, por fin, podemos simplemente flotar en este vasto océano… sin miedo, sin lastre, solo siendo?

Tortuga Rosada.