Síndrome

Intente escribir sobre otra cosa, y no me logre convencer. No podía creer. No había otra cosa en mi cabeza, que todo ese nudo lleno de barro de pensamientos inconclusos y confusiones eternas. Si-estaba en un dilema. Pero ya no quería seguir intentando entender lo que por mis propios medios no estaba logrando entender. Me dispuse a sentir, ya que a veces soy más de las emociones que de los razonamientos lógicos y suicidas sobre las cosas, llevándome por mi forma de ver las cosas; generalmente podría equivocarme en la teoría y padecer un sufrimiento por algo que al final, me lo había creado yo en la cabeza y que realmente no podía confirmar su veracidad. Entonces, me dispuse a sentir y a dejar que las sensaciones recorrieran mi cuerpo, y que ellas me hablaran y me contaran como me había sentido todo este tiempo y que daños habían quedado de todo este traqueteo emocional. Realmente era alivio lo que sentía, había estado con el corazón tenso realmente por un año ya quizás, eterno. Me había acostumbrado tanto a sentirme desilusionada que constantemente lo tenía apretado. Fueron tantas las veces que me hicieron creer que yo era basura, para lastimarme, que mi corazón estuvo constantemente a la defensiva y llegó un punto que si venían con una caricia no se podía disfrutar, su textura ya era arrugada y seca. Cuando logre alivianar la carga de pensamientos y simplemente conformarme con un “es lo qué pasó y chau” con aprender a renunciar, con entender que a veces hay que soltar la toalla y dejar que el tiempo y la vida misma disponga, porque uno mismo no pudo y ya está cansado y triste. Es realmente relajante. Contracturas de corazón, le llamaría yo. Y no voy a hablar de todas las situaciones que le dejaron cicatrices o de todas las cosas que pasaron realmente para que llegue a este momento donde estuve a punto de quedarme seca. Sin magia. Sino que voy a ir dejando que la magia nazca de nuevo y se vaya regenerando. Que vuelva de a poco la confianza y la ilusión. Que venga de nuevo las ganas de volar y vengan renovadas las cosas que di que no valoraron. Porque al final yo soy así, y no es culpa mía que el receptor esté en otra sintonía. A veces dos cuerpos se conocen en tiempos diferentes y no hay radio que sintonice esas estaciones. Pero si algo estoy segura. Es que no tengo rencor por quien casi me mato el corazón. Y tampoco quiero repetir la historia. Y tampoco quiero ser yo la que le es infiel a su propia esencia. Entonces voy a contarles un cuento que jamás van a poder escuchar. Por que solo vivió en el corazón y ahí se quedó.

Y vivieron felices para siempre.

Pero lejos.

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