Hablar. pág. 15

Había creído que no tenia otra cosa de que hablar.

Estábamos sentados en un a hamaca de esas que son de tela y se cuelgan de sus puntas, allí nos quedamos hasta que el sol se fue, abrimos un vino, la estufa se prendió.. de a ratos había silencio, los animales que nos rodeaban hacían sus ruidos, caía un frió de otoño, pero no importaba.
Estábamos tan pacíficos, la música de mi ipod sonaba bajito desde la cocina, las maderas de las paredes y la lana de mi ropa mezclaba perfecto con el ambiente que habíamos creado para conocernos.

Sin querer.

Llegamos allí porque ambos buscábamos un poco de silencio, la vida de repente se acomodó y nos encontramos en largas tertulias de temas que ninguno jamás imaginó hablar.

“Quédate ahí”

Yo traía los rulos desarmados de la fiesta, y el venia en alpargatas- las lucia como a un Ferrari.

“…Él venia con tabaco y yo traía un vino…”

Extraño sentido del humor tenía el destino, que ahora nos encontraba el amanecer, pero ese no era el primero..

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