Un recordatorio para ser feliz.

Siempre escribo desde la computadora, pero luego de varias charlas y de unas cuanta caídas en razón, mi cabeza no paro de girar mientras volvía por la playa hacia el hotel. Me abrí un poco más, sin temor a ser juzgada y escuche historias increíbles. De esas que inspiran y dan ganas. Cómo cuando ves una muy buena película y al final te dan ganas de salir y comerte el mundo. De enamorarte otra vez o de viajar. De hacer eso que suprimís por miedo. Esas historias que conmueven y logran llegar al alma. Además con ese plus de ser contadas en primera persona por la mismísima persona que experimentó todas esas sensaciones. Triste, feliz. Pero con vida dentro de si.

Entonces mientras que sentía el sonido infinito del océano bailando a mi derecha, el murmullo alejándose a mi andar, empecé a pensar en todas esas veces que salí antes de tiempo. Que no espere. Que entre la ansiedad y la vida misma me quede bloqueada y me salí. Y más son las veces que incite a otros a vivir. Incluso en mis escritos, de alguna forma o de otra siempre estoy intentando impulsar a la vida y la felicidad. Porque de eso se trata al fin y al cabo, no?

Mi cabeza empezó, entonces, junto con esta combinación de sensaciones increíbles, el mar y su historia, por un lado pensaba en toda esa agua y ese mundo ahí dentro. Mirando luego el cielo, sentí la inmensidad de este universo, volvían a mi las historias relatadas por personas totalmente desconocidas pero al mismo tiempo tan allegadas. En lo que deje atrás y lo que voy dejando. En lo que fui y quiero ser. En lo que voy siendo mientras renazco. Y en ese preciso instante, donde honestamente vi la claridad de la humanidad en sí, sentí muy dentro de mi que hay únicamente un instante completamente valorable e importante, al cual no le estamos dando el valor que necesita para nuestro completo bienestar; AHORA.

Que estás haciendo? Quien está contigo? Cómo van tus días? Estás feliz? Que quieres cambiar? Tienes sed? Sueños? Anhelas algo? Que ignoras? A que le temes? A donde vas? Quien eres?

Yo no podía creer todo el tiempo que me había llevado a completar el sistema y en todo lo que tuve que atravesar para poder llegar a un estado permanente de vida. Las caídas que me di, me lleve a algunos puesto, ame con locura, viaje, me quede, lloré, sufrí, me reí, intenté, soñé. Hice todo lo que quise dentro de mis posibilidades, y nunca me detuve a sentirme.

Y fue allí donde junto con la arena y mi mente voladora entendí que yo soy para siempre y nadie será jamás capaz nada más que guarnición. Así le nombre a todo lo que viene y aporta para que el plato principal se luzca. Y sin hablar mucho más de comida, desperté amándome mucho. Aceptándolo todo por completo. Leyendo mis propios consejos y tomándolos. Viajando por mi centro y sintiéndome capaz de reconocerme. De perdonarme. De amigarme. De sobre pasar toda tempestad y estar viva.

No importa donde estes, ni que estés haciendo si sigues actuando por defecto. Despertar significa ser consciente de ti mismo. De perdonarte. De quererte y sobre todo de que te importes.

Entonces, pare mi caminata. Mire el océano, era tan claro que la luz de la luna realmente pintaba de brillos la arena que bailaba lentamente debajo al paso de las olas. Di un paso, di tres. Nade hasta el alba, y desde ese momento nadie jamás vio un par de ojos verdes tristes.

Tortuga Rosada.

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