
Siempre busqué la felicidad adentro de cajas de zapatos viejas, creyendo que la “experiencia” y el hecho de ha haberlos usado me traerían la certeza o algún tipo de confirmación de que todo iba a salir bien. Pues, no! Hay que dejar de usar cosas viejas, desde actitudes, artículos, etc- no solo por el hecho de haber usado ese zapato y tener la costumbre eso me iba a seguir dando satisfacción.
Hoy, descalza. Construyendo mi felicidad sin ninguna horma, les puedo asegurar que él viene estar se encuentra en la libertad, en los momentos de plenitud- sencillos, de conciencia. No hay muchos formas de expresar lo que siento acerca de la felicidad, pero es más o menos así. Dejar de encasillar a la felicidad como algo que depende de un juicio, y darle lugar a las emociones como vienen. Y cómo dicen, está en lo simple de las cosas.
Ayer había un día hermoso en la cuidad. El sol brillaba y daba un calor hermoso. ¿Que hice? Nos tiramos al sol, nos fuimos a un parque y estuvimos allí tiradas por horas. “¡Es tan necesario!” (Pensé). Porque entre la rutina y todo lo que hacemos a diario, estamos metidos en una computadora de cosas para hacer. Que nos terminan alejando de lo esencial de esta vida. *el hoy* y ahí te pones triste y no sabes que hacer. Entonces lo qué hay que hacer es sacarse los zapatos, y tirarse al sol!
La felicidad es fugaz, va y viene. No es lineal. Pero es salud, y sino la consumimos estamos fritos. ¡Sácate los zapatos!
Tortuga Rosada
