Normal

Nunca fui normal.

No fui muy de seguir las “reglas”, siempre me gusto el camino alternativo- probar comer con la mano, sentarme en el piso, gritar inclusive saltar cuando todos estaban quietos. Revolucioné mi propio corazón, y pagué el precio de amar lo equivocado.


Use ropa grande y de hombre, me subí a techos y corrí kilómetros. Cambie mi pelo y viví en muchas casas. Y nada me cambia, sigo siendo la misma. La misma que buscaba su independencia a los 6 yéndose de casa, volviendo al grito de “Priscillaaaa”, y la misma que se sabía la coreografía antes de hacer el primer movimiento.

Todos esos cambios, no definen más que otra cosa, así soy yo. Así me tome la vida. Impulsiva, apurada, atropellada, indecisa, misteriosa, me mentí a mi misma para zafar de finales inminentes.

No necesito estar demostrando nada ni pretendo ser falsa. Me aburren los estereotipos pero se respetar. Tengo mucho que aprender y me embola la guarrada. No me gusta el mundo en el que vivo, la sociedad y esas pelotudeces. Pero tengo Instagram y un celular de última generación. No me gusta la sexualización de las cosas, pero muevo el culo con el reggaetón. Odie el inglés toda mi vida y ahora lo hablo hasta cuando tomo sopa. Soy todo esto en esa foto. Y vos seguro le das like o no. Quien sabe. Pero eso no cambia quien soy. Quien sos. Y ni a donde vamos. Y sobre todas las cosas, no cambia el hecho de que me gusta escribir.

Escribí esto sin importarme si te interesa o te gustaría. Porque al final tu historia de un café o ese boliche al que no fui, no nos son tan importantes. Ojalá vivamos más el presente- porque ya es pasado y expiró antes de las 24 hrs que dura en mi feed tu video.


Hashtag: seamos más auténticos.

HASHTAG be happy. . Ciao.

Tortuga Rosada