Un cuento que no te han contado aun.

Quizás es porque aun no sucedió, quizás los lentes están empañados por el vapor del té que ella acaba de prepararte, o simplemente estas demasiado cómodo mirando el paisaje desde tu ventana, que no has podido enfocarte en las letras de ese libro que sostienes hace años, a veces lo pones en la mesa de luz.. para comenzarlo. Luego lo mueves al comedor, siguiendo con tener el almuerzo a su lado, vuelves al sofá donde lo vuelves a colocar dentro de tu campo visual.. creo que todavía no has tocado con la yema de los dedos las hojas en su interior, estoy casi segura de que a pesar de los años que llevas con ese libro, de aquí para allá.. aun conserva ese olor a recién impreso.Vuelves a tomarlo, ya como una acción completamente adquirida por tu organismo, junto con una taza de café vas a tu porche, donde al sentarte en tu silla, esa que querías verla a ella hamacarse tejiendo para tus pequeños herederos, estas tu, ignorando la historia en tus manos.

Es una historia de la cual no tienes idea, y empezaría cuando te atrevas a abrir ese libro. Aun no entiendo que te paraliza de todo. Si al fin y al cabo, es solo un libro.

Caían la tarde, el sol se ponía y un manto rosado llevaba el cielo como trayéndole. Fue entonces ahí cuando nació el impulso, más que la  idea de abrir ese libro. Se tomó unos Segundos para pasar los dedos por la tapa. Cómo analizando la figura. Recordaba que una vez ella le contó que la piel muchas veces podía sentir mejor que el corazón. Porque era el contacto directo….

Entonces, aunque sentía que aquello podía llegar a ser ridículo, aprovecho la intimidad de la situación y su complicidad de soledad, cerró los ojos y comenzó con tomar el libro, respiró profundo y libero tensiones. “Ok, hagamos esto de una vez”… Empezó por sentir lo áspero de la tapa de aquel libro, con sus dedos intentaba adivinar si pasaba por la tapa, por las letras, comenzó pasando paginas.. entendió su grosor y que eran de un papel poco usado, o por lo menos que había sentido pocas veces, (¿Quizás nunca se había detenido a apreciar la calidad de una hoja de un libro?).. continuo, relajándose de tal forma que su espalda comenzó a acomodarse, y fue siendo capaz de interpretar que estaba configurándose a medida del sofá, sus piernas relajadas continuando su comodidad, sintió sus latidos, respiro profundo, dejo caer el libro en sus piernas y se quedó profundamente dormido. 

Aun duerme, relajado en su éxtasis de ahora.

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