La piel se había estremecido. Los latidos habían aumentado, trataba de respirar profundo para controlar su miedo. Miedo.

Existía demasiado silencio en ese momento. Un intervalo donde no existía otro sonido que la nada y su cabeza se calló, por miedo a que la escucharan.

Quedó inmóvil. 

Los pasos generaban un ruido- no quería ser detectada. Estaba oscuro, no veía absolutamente nada. Abrir y cerrar los ojos era exactamente lo mismo.

Tortuga Rosada.

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