22:22

El recordatorio de hacer lo correcto. Seguir el instinto del adn como brújula en el desierto.

No hubo nunca nada más acertado que un pensamiento limpio, en un corazón sano. La consciencia de lo real mientras el arena se mete entre mis dedos, con el andar firme dejando la playa a mis espaldas, sentí, sentí como el aire hacía recoveco entre mi pelo, como él se despedía de la sal y veía el firmamento. El horizonte era aún más concreto de lo que había planeado que fuera, el arena se volvió piso y el piso camino. Ya no oscilaba entre las dunas de un desierto sin vueltas, había mucho por descubrir y un recordatorio constante de mirar hacia adelante. La mirada en calma, las decisiones del alma traen eso, melodías en paz, aromas de primavera, sin ego ni melancolía fui siendo quien quería ser. La mano pequeña que me acompañaba era la única que me interesaba ver, la otra desde el cielo me recordara siempre que las malas decisiones traen oscuridad y funerales. La cuidad ya era de noche y mía. Más mía que mi piel, mis acciones de libertad que me llevaron a ser quien soy, sin perjudicar a nadie.

Tortuga Rosada.

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