NY

La importancia de nunca olvidarnos de quien somos y al mismo tiempo continuar conociéndonos día a día. No hay reglas para esta vida, más que ser valiente, bueno, honesto, respetuoso, alegre, soñador, que quede claro que los estereotipos nunca estuvieron de moda para mí, y siempre supe que aunque iba a querer cumplir con ellos, nunca lo hacía- eso reflexionaba mientras caminaba con mis manos en los bolsillos, la primera vez que sentí nevar, desde Nueva York, con mi pelo sucio de todas las horas de aeropuerto, la espalda ligera, ya que mis valijas habían quedado en la habitación, literalmente en la puerta, había querido salir tan rápido a recorrer, que no me importo la falta de internet, el orden de mis cosas, o si realmente esa era mi habitación. Tenia muchas ganas de experimentar mis pensamientos en el otro hemisferio, contactar con otra cultura, llena de tantas, caminar por primera vez todo el día, por todos lados, conocer, sonreír, analizar, jugar con mi cabeza, descubrí que soy mas viajera de lo que creía, que tenia demasiada carga de mis tierras, y que conmigo (por lo menos) eso de que las penas y problemas viajan con uno; conmigo no estaba funcionando. Estaba en éxtasis. Escribí la mitad de mi primer libro en la primer semana, no podía parar de escribir, pare porque quería bailar, mi necesidad y obligación, mover mi cuerpo, siempre. Mi mente estuvo, en éxtasis tal que no pude parar de reflexionar de todo, y de nada, analice cada mirada, cada sensación, re busque entre mis años de vida cualquier cosa que pudiera nutrir mis pensamientos, y llegue a la hermosa conclusión, y se que es un cliché, pero que bella es la vida, cuando la vivimos a pleno..

Los Griegos tenían razón, se necesita la katarisis, el problema, el boom! la explosión, el stop, se necesita llegar al borde, porque cuando se llena el vaso, se desborda, se necesita generar la metamorfosis, se necesita trasmutar, se necesita continuar con el proceso natural de las cosas, sin dejar de ser uno mismo, pero es necesario continuar en movimiento. Por eso deje mis cosas en mi habitación, y me salí a recorrer la cuidad. Porque lo mio estaba dentro de mi, pero dependía de la percepción, de la aventura, de la sensación y de la energía para despertar.

Y ahí estaba, viviendo, siendo, volando, liberada de tormentas, entendiendo, comprendiendo, soltando, valorando y sobre todo siendo yo en mi máxima potencia, y todo lo otro no me estaba importando.

Tortuga Rosada

Fragmento, viajes de un alma.         

Priscilla Lima 

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