Te invento una vida.

-“Buenos días…” Quedó un silencio tranquilo con el cuerpo desnudo entre las sábanas, y las ideas de lo que podría hacerse hoy.
-“Estoy un poco cansado de que ya nadie me responda“, pensó. Es que habían sido ya demasiados días solo en esa cama que cada vez parecía mas grande. Era imposible no imaginarla a ella, que siempre había estado tan revoltosa como un cachorro de león. A veces cuando pestañeaba se le venían imágenes de su pelo apoyado en la almohada, y casi que podía sentir el olor a aquel shampo que siempre decía odiar usar, y terminaba usando…
-“¿Cómo puedo acordarme de esas cosas, y jamás haberle hecho un chiste con eso?”, siguió pensando.
Inevitablemente el segundo intento de la alarma le trajo de un sacudón sonoro de nuevo a la realidad, había que levantarse. Ya todo había cambiado desde que todo había cambiado. Y lo mas increíble era que ahora ni siquiera se acordaba cual había sido la ultima vez de todo aquello, y ahora solo se sentía en modo automático.
Pensó muchas veces en crearle una tumba, para poder tener un lugar donde lamentarse, pero se sintió tan idiota al mismo segundo que lo pensó, que prefirió servirse un wisky, pero eso es otra historia.

Todos los días a las cuatro de la tarde pasaba algo maravilloso, que era que tenia que salir de la rutina, para encontrarse con un grupo de amigos, obviamente que de manera diferente porque todo esto de la guerra lo había dejado todo cambiado. Desde que algunos gobernantes del mundo habían decidió que tenían que tirarse bombas, el resto del mundo se des-configuró. Ya las noticias de muertes y devastaciones eran moneda corriente. Las personas ya se habían “acostumbrado” a toda esta situación catastrófica, que habían aprendido a vivir entre el polvo de las armas. Y cada pensamiento le traía su voz, “¿como podes estar trabajando sabiendo que hay personas muriendo ahora!?” … Siempre supo que ella y sus 50 kilos querían salvar el mundo.

Pero esta no es una historia de ella, no es una historia ni de las guerras, ni de alguien acostumbrándose a vivir vacío.

Esta es una historia espejo, una historia de esas que te muestra algo tuyo para que te despiertes y dejes de estar dormido. Para que te despiertes, para que entiendas que todo lo que se necesita es tu motor y tus ganas para salir adelante, que en esta vida nos vamos a cruzar con un montón de personas, que vamos a ir y venir. Vamos a cambiar de idea, y vamos a sentirnos enamorados mil veces, hasta que un día todo se detiene. Y se ve la vida en 360.
Parecería que las personas necesitan tener ese ciclo de vida, que los hace perder tanto tiempo. A veces como observadora de esta vida, me pregunto porque hay cosas que nos cuestan tanto entender.

Pero acá estamos, con un café en la mano, la pantalla, y todo lo que resta del día es seguir en lo mismo, no?

Que tanto queremos aprender, creo que ya contamos con la cantidad de tiempo vivido suficiente como para volvernos un poco mas sabios, pasa que es como que nadie quiere cambiar realmente el mundo, no? Preferimos perdernos en una película de fantasía, a que hacer algo hermoso cada día.
Yo nunca me sentí identificada con todo esto, y la angustia que genera sentir que vivís en el lugar y tiempo equivocado no se entiende nunca, lo mejor siempre es construir.

No estamos seguros ni de nosotros mismos, en cualquier momento hay una crisis mundial, una guerra, algo que detiene todo el curso de las cosas, y es tan triste que ni en nuestro propio planeta podamos vivir en paz. Desde lo macro, hasta cuando se despierta la primera célula, parece que este mundo viviera en un completo error. Dentro de todo lo que hacemos y queremos hacer, equilibramos nuestras vidas y así nos las vamos gastando.

Espero que entiendas que no se devuelve el tiempo, que no hay marcha atrás. Que las decisiones, y la vida que vivimos se va, y se queda únicamente en el recuerdo. Que lo único valioso que tenemos en nuestra vida es el ahora, y yo espero estar gastando bien el mio, en dejarte este mensaje.

Viví

Tortuga Rosada.

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