Desde el paraiso

Ni se había asomado el sol, aun la naturaleza no se había manifestado, aun las almas tranquilas descansaban al final de la noche.. y ahí estaba ella contemplando la calma del sueño relajado de todos.

La brisa del mar acariciaba los las palmeras y las flores. La sal mimaba su piel, un silencio que parecía canción de tan perfecto que se sentía.

El calorcito del sol empezaba a sentirse, un vientito del sur refrescaba y hamacaba su pelo mientras que las olas comenzaban a hacer las primeras notas de la mañana, se sentían los pájaros despertar y sin querer, sin darse cuenta la naturaleza comenzaba a despertar, y en ese manjar exquisito de pura vida estaba ella, sentada descalza simplemente contemplando.

Esa mañana solo quiso contemplar la vida, de todo lo que tenia en la espalda lo dejo atrás de la orilla, y solo se quedó con sus ojos para poder apreciar y sentir la hermosa sensación de estar viva, llena de vida, rodeada de vida.

No hay más que la emoción de sentir la pureza de la energía y las moléculas bailando en sentido natural para simplemente mantener el equilibrio de su belleza.

Esto no es un cuento, no es un poema, solo es un relato de un anhelo, de un recuerdo, de una verdad que una vez siempre cada tanto se abre para salir y hacerte recordar que el momento es el único que queda y tener la capacidad de valorarlo te hará grande.

Feliz lunes, feliz vida…

Tortuga Rosada

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