Desconectar.

– ¡Buenos días! ¿Pero como has estado?… Como ha cambiado todo”

Yo escuchaba todo eso y automáticamente analizaba toda la situación. Y lo primero que pensé siempre es, y fue ¿Cómo pueden hacerse preguntas y nunca responderlas? Me he pasado los últimos años intentando encontrarle la vuelta siempre a quien soy y que quiero hacer, a conocerme lo suficiente para siempre estar feliz. Y me doy cuenta que muchas veces me veo envuelta en cosas básicas que no me representan.

El frio en la ciudad comienza a adquirir estadía permanente, las ropas que vestimos ya no son las mismas, y a veces esos mismos cambios ni los valorábamos, porque estábamos enredados. Había algo que me gustaba hacer por lo menos una vez al mes… si podía o no, ya no me importaba. Era de esas cosas que era una regla universal para mi vida, y no había nada en mi agenda que me impidiera hacerlo, siempre encontraba el momento justo.

Y todo lo que me importaba en ese momento era la hermosa melodia del silencio musical de los acordes de esa guitarra que me hacia recordar mi ultimo viaje a Cataluña, la copa de vino que traía lo ácido del verano del `98. Mi vida misma siendo contemplada por mi personaje favorito. Yo.

No había mas que yo, haciendo lo que quería y en ese momento me transportaba a mi centro, estaba en mi galaxia. Me daba la fuerza para retomar siempre con la idea de vivir cada vez mas lejos del centro.

Siempre pensé que fui un loco soñador, ahora solo creo que soy un soñador. Lejos de los complejos de la zona peligrosa de tu sonrisa yéndose de aquí.

El amor, el veneno, el animal. Todos juntos en la cabeza de quien quiera estar. No se atreven muchos a contemplar las verdades de cada piel, cada encuentro es un simulacro. Y mentirse a si mismo es como negarse la propia existencia. ¿Dónde estarás el día que te vayas de aquí?

La energía de los pensamientos mas abstractos te consume, te aleja y te maneja.

Todas las cosas que quiero las hice, las hago y las haré.

Pensé. Pensó.

Nadie esta libre hasta que quede preso, hasta los sueños te arrastran. No sos nadie mas que tu propia sombra.

Adiós.

Tortuga Rosada.

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