Una noche de verano.

Mi espalda estaba húmeda de sal, recién habíamos vuelto de la playa y lo primero que hice fue tirarme boca abajo en la cama. El me miro desde la cocina y halago mi postura. Cruce los pies y con una sonrisa me quede dormida. Pensé que ese momento era maravilloso. Luego abrí los ojos y ya no estaba. Pero no me importo. La brisa de verano paseaba por mi espalda y podía sentir como el oxígeno se incorporaba en mi cuerpo para vitalizarme.

Cada momento es como es. Puede ser perfecto, un desastre o puede tener ambas. La cuestión es a que le damos prioridad de interés. Que preferimos guardarnos y experimentar. En ese momento, no quise salir corriendo o preguntar “dónde estás?”. Mi paz y la sensación de estar descansando. Ese pequeño momento donde estaba completamente relajada, fue un extasis. Que- ese día fue el último que escuché su voz, y casi lo recuerdo. Porque preferí ser feliz, a que involucrarme en su dilema.

Poco a poco cayo la noche y pude sentir que se asomaba el nuevo día. Que traerá? No lo sé. Pero aquí estoy. Esperándole. Al día, claro. Porque las ganas de vivir que nacen después de la muérete son demasiado poderosas.

Pensé por un segundo que era difícil y que podía enterrarme en alguna especie de depresión. Pero también recordé que tenía que hacer más lo que me gustaba, y menos lo que esperaban otros que hiciera.

Prendí un cigarro, me senté a mirar la luna y pensé en tantas cosas. Y de ahí nació esto.

“…Mis huesos quieren sentir l flacidez de mi baile, pero no pueden hacer otra cosa que mantenerme firme. Casi que inquebrantable. El delirio del amor me hace olvidarme- y me quiebran.

Si la luna está independiente de ti, porque yo no puedo vivir sin ver el sol? Donde están mis pasos que necesito llegar..”

Rompí la hoja. Me enoje. Me sentí muy mal. Pensaba en todas las veces que me quería dormir y mi mente empezaba a escribir y ahí otra vez hacía foco en lo malo y me enojaba. Entendí ahí. Y el verso no es más que verso, pero, es de un gran trabajo acostumbrarse a ser positivos. A no enfermarnos. Que las cosas pasan y no podemos estar controlándolo todo. Qué hay gente que falla, que se equivoca. Hay personas que traicionan y matan. Pero hay otras buenas. Lindas. Cálidas. Hay personas sanas. De buen corazón. Hay días de lluvia pero siempre encuentras que hacer. Y así hay que vivir. Entendiendo que las cosas pasan y que no le podemos cambiarle a todo lo qué pasa. Pero si, podemos aceptarlo y darle por culo.

Por eso volví a la cama, antes abrí la ventana. Desnude mi espalda y deje que la brisa de verano, junto con la luz de la luna me hicieran dormir. Y a por culo todo lo otro.

P

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .