Hablemos de felicidad. parte 1

Estaba sentada en la mesa de la esquina a la derecha, traía las pilchas* del laburo, con todo el día encima de mi, veníamos por una cerveza bien fría, eso estaba asegurado. Mientras mi acompañante de la media tarde se hacia un hueco para ir a buscar la cerveza, yo quede sola en la mesa, y como siempre.. pensando. Había una música de fiesta en el fondo, muchas personas celebrando la vida a su manera, y por la ventana del bar, por donde tenia vista entre cortada por una ventana bastante particular.. habían unas chicas que se estaban contando sus problemas de manera intensa. La voz se elevaba cuando la situación se ponía mas extrema.

*pilchas | Ropa

-“Pero escuchame, yo lo amo, entendés? Pero me tengo que cuidar, tengo que ser feliz”
-“El ego es así amiga, te atrapa te eleva, y te quedas boludito en un altar que no te corresponde, el ya no te corresponde Claro, como ahora toca la bata en una banda que suena y suena se cree que tiene autoridad”

Mientras las chicas conversaban y hacían teorías sobre la actitud humana de este ser, que al parecer le estaba yendo muy bien con el arte que hacia, pero por otro lado la estaba arruinando, por un momento me lo pude imaginar, como quise, lo imaginé, y me puse en el lugar de todos por unos segundos, y mientras que analizaba esa pequeña conversación, y miraba esos cuerpos intentando expresar mas de lo que podían decir, entender la complicación de los corazones cuando ese trancan en una situación que no les corresponde. MI cerebro fue abandonando esa situación, y junto con el murmullo de aquel bar de esquina, empece a buscar motivos por los cuales todos deberíamos de tener la capacidad de sentir felicidad sin estar enredados en situaciones nocivas para nuestra salud. Al mismo tiempo me dije a mi misma que es bastante difícil, tendemos siempre a tomarnos las cosas de manera siempre personal, juzgando con la regla que medimos. Tendemos a enfrentar la situación, y en vez de analizarla – la atacamos con un montón de razonamientos que lo único que hacen es dejarnos en la misma posición, solo que con el cansancio de haber estado “buscándole la vuelta”. ¿Acaso no es agotador? Estar gastando la energía que poseemos para y con situaciones que quizás si las detectamos con un poco mas de inteligencia emocional, podemos darnos cuenta que no nos corresponden.

No es, ni debería ser una utopía poder tener la capacidad de disfrutar la brisa de la mañana, que un té con un amigo, que el silencio, o una buena pieza musical nos hagan sentir felices. Porque la felicidad viene de uno mismo, no son las cosas que nos suceden las que nos hacen felices, no son el amor que nos dan lo que nos hace sentir amor. No es el odio que existe, el que nos hace sentir tristes. Es como el motor de nuestra vida, nosotros mismos estamos configurando nuestra visión al mundo. Es imposible que te amen, y que te vean, sino te amas a ti mismo. SI no te das el respeto de conocerte y tolerarte, de aceptarte y encontrarte en ti misma. Es muy difícil que algo tan simple como un saludo o una buena lectura te haga feliz si no estas contemplando la felicidad desde tu interior. Puede sonar un poco ilógico todo este razonamiento, pero la verdad de las cosas es que si nosotros mismos no estamos conscientes de lo que somos, lo que nos identifica, de lo que nos otorgamos como personas. Será imposible, se tranca la capacidad de goce y disfrutar. Y sobre todo de darle a los otros lo mejor de nosotros, que siempre vuelve en la forma mas bonita. Amor.
Una vez conocí a alguien que no se sabia querer, no se supo mirar al espejo y aceptarse, no supo tolerarse y menos perdonarse. Vivía ignorándose, buscando en los demás las respuestas, es imposible que en un libro de biología, encuentres las respuestas a tus preguntas de economía. Es increíble como las personas han desarrollado en esta era tan tecnológica ese mecanismo de defensa de si mismo, se han convertido en cobrares que no se atreven conocerse, no se quieren entender, no se animan a darse la mano y conversarse.

El empoderamiento de la personalidad, y la felicidad. La sabiduría, y el conocimiento. Todo lo que somos, pensamos, comemos, hacemos, etc.. nos define, nos define de manera tal que es el filtro con el que miramos el mundo, que determina la forma de relacionarnos con el resto de las personas, y a quien atraemos a nuestras vidas. Que hacemos con las situaciones que atravesamos también hace una cierta definición en quienes somos.
Cuando creemos que estamos lejos de modificarnos, en realidad estamos en un caldo lleno de modificaciones, y cuanto mas nos ignoramos, mas nos modificamos, y la modificante no esta mal, lo que no nos ayuda, es ignorarnos a nosotros mismos. Ignorar porque y para que. Cuando y como. Donde y que sentimos.

Necesitamos despertar de nosotros mismos para poder empezar a vivir con felicidad, por que si, siempre habrán situaciones tristes, complejas, pero si nosotros estamos vibrando en modo de felicidad, si estamos con los pies en la tierra, el corazón tranquilo, abrazando quienes somos, les puedo asegurar que la vida cambiara radicalmente.

Es importante dejar algunas cosas de lado, esas que no sirven más, que no nos aportan nada. Seguir hacia el camino del conocimiento, porque como dije una vez, el ser humano se está modificando de manera permanente, por lo tanto no se pongan ansiosos, porque nunca terminaremos de conocernos, es un acompañamiento continuo que tenemos que hacer, vivir en relacionamiento social, nos hace tener una diversidad increíble de momentos y sensaciones que están constantemente modificando nuestro adn personal.

Pero eso no quita que tener los ojos abiertos nos pueda ayudar mucho mas a que cada día se vea mas feliz.

Porque la felicidad esta en nuestros corazones, como dijo Javier Mazza la paz esta en la certeza de saber quienes somos y si sabemos quienes somos, sabemos a donde vamos.

Disfrutemos de la mañana, de la tarde y de la noche.
Disfrutemos de la capacidad de ser y estar vivos. De la poesía que un cuerpo deja al andar y ser.
Que el vértigo de esta vida tan apurada no nos haga quedarnos kamikazes y llegar a viejos y sentir que no vivimos absolutamente nada. Barramos, salgamos, miremos, pensemos, y sobre todo dejemos mas que las emociones sientan, y dirijamos nosotros a donde queremos ir, empatizemos, conectemos, la paz y la armonía son parte de nosotros mismos, para poder darla y recibirla. Nada depende de otros, todo es trabajo propio.

Entonces ahora, ¿Donde estas? ¿Te sientes feliz?

Te reto a comenzar desde ahora con la introspección de quien eres y cuéntame después como vas con conocerte.

Feliz vida Tortugueros.

Tortuga Rosada

2 comentarios sobre “Hablemos de felicidad. parte 1

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